Epifanía en cumbres resplandecientes 

Por Constanza Zanetti

Walter Benjamin: Los tres buscadores de religión
Ediciones Tácitas, 2022. 88 páginas
$13.000
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Este cuento fue publicado en 1910 bajo el seudónimo “Ardor” en una revista estudiantil berlinesa. Al leer este pequeño relato es difícil no pensar en el lenguaje usado en parábolas bíblicas y en el origen judío del autor.  La narración trata de tres jóvenes que se encuentran bajo la sombra de un abeto y que prometen volver a encontrarse treinta años después esperando que alguno de ellos pueda encontrar la verdadera religión.

El primero de ellos se va a la ciudad y estudia en las bibliotecas y en las iglesias, pero no encuentra la verdadera religión dentro de estas y fracasa en su intento. El segundo, se dedica a vagar por espacios naturales, y concluye haber encontrado algo que “se siente”, no da muchos más detalles sobre aquello y los demás se mofan de él, en mi opinión al observar la naturaleza comprendió que su armonía no era casual, que hay un orden misterioso en ella.  El tercer personaje, al contrario de los otros dos, fue el que tuvo menos tiempo de buscar a Dios ya que se dedicó a trabajar sin descanso. Cuando volvió a su casa luego del trigésimo año tuvo que pasar por una región montañosa y en la víspera del reencuentro decidió subir a una de ellas, desde ahí vio todos los pueblos en los que trabajó y de repente una luz “de intensidad ultraterrena lo cegó”. Luego de esto, conmovido, se desplomó y sollozó hasta calmarse.

Eventualmente cuando se encontró con los otros dos les dijo “Creo que solo cuando captas de este modo el camino completo de tu vida, puedes ver aquel que conduce a esas montañas y a sus cumbres deslumbrantes. Ahora bien: lo que nos cautiva de esos fuegos solo podemos presentirlo, y cada uno debe buscar darle forma desde sus propios destinos”. Personalmente, es difícil para mí no comparar la última vivencia con la de Moisés en el Sinaí de la Zarza ardiente, teniendo en cuenta por cierto, el seudónimo que utilizó Benjamin para publicar este relato. Además, las montañas se suelen relacionar con lo sagrado en muchas culturas (Meru en la India, K’uen-luen en China, el Olimpo griego, el Elburz persa, entre otros) porque estas conectan el cielo y la tierra. Por otro lado, resulta interesante que el tercer personaje diga que cada uno debe dar forma a esos fuegos, ya que este símbolo tiene muchas facetas, por un lado, se asocia a lo sagrado, a lo que ilumina y purifica, por otro lado, con lo profano, con las pasiones, con la sexualidad o con la ira, y también tiene un lado devastador, que oscurece y sofoca con su humo y que quema y destruye.

Esta edición es la primera traducción de este relato a cargo de Federico Rodríguez, Doctor en Filosofía del departamento de Metafísica de la Universidad de Sevilla, quien además incluye en esta edición un epílogo muy completo que contextualiza este relato relacionándolo con varios momentos de la vida de Benjamin en relación a su educación, experiencias, lecturas y reflexiones. Nos cuenta sobre “La Comunidad Escolar Libre” que fue construida contra la idea burguesa de la sociedad y promovió además una educación mixta, fundada por Gustav Wyneken (1875-1964) pedagogo que fue maestro y amigo de Benjamin (que irónicamente sería acusado de pedofilia). Se conserva un artículo de Benjamin en la misma revista, bajo el mismo seudónimo donde cita a su maestro sobre la importancia de la revelación del espíritu infantil. Benjamin a lo largo de su vida siguió apegado a esta idea que relaciona con un lenguaje “de arquetipos bíblicos: «paraíso» de nombres [casi] sin predicación, sin designación, sin caída, sin cháchara” y dicho espíritu sería también un óptimo contenedor de lo religioso.

En el mismo epílogo se relata que el autor en 1911 escribió un diario cuando paseaba por Ginebra de donde se puede haber sacado el paisaje montañoso en las fronteras donde estaban los Alpes y los Pirineos. Por otro lado, la zona boscosa se encontraba en Haubinda, Alemania, en un colegio de elite donde sus padres lo inscribieron para que su hijo saliera un par de años de Berlín con el fin de que su tímido retoño se curtiera y fortaleciera su carácter. De un viaje que hizo con sus amigos se conservan unas notas sobre el paisaje de ese lugar donde también relata la dificultad física al pasear por el bosque.

Destaca el trabajo “Diálogo sobre la religiosidad del presente”, que para Rodríguez sería el texto temáticamente más cercano al cuento, donde resalta la distinción que hace Benjamin entre la religión y la religiosidad. La primera sería el dogma y la institución, mientras que lo segundo sería “una relación fogosa con el infinito. (…) el fundamento ardiente, individual, de la vida comunal, de la fratría” ese tipo de conexiones nos muestra el traductor de esta obra, iluminándonos de manera ejemplar el texto y presentándonos diversos elementos esclarecedores respecto a la dimensión y complejidad del libro.

Constanza Zanetti (1990). Licenciada en Literatura Creativa en la Universidad Diego Portales y egresada de Laurea Magistrale en Literatura y Filología por la Università di Pisa (Italia). Ha colaborado en diversos medios.

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