La ciudad muerta 

Por Delfina Harms

Maivo Suárez: Lo que no bailamos
Provincianos, 2022. 134 páginas
$10.710
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Profundamente irónicas y amargas, las protagonistas de cuentos como “VDM”, “Operación Alum” y “Todo tranquilo”, se bambolean entre la adquisición de consciencia y el desgano de asumirla. No son seres insensibles, pero la capacidad de sentir yace muerta, un cadáver que da cuenta de algo que alguna vez fue vivo y cierto, y a la sazón de estas historias se momifica sin accionar.

Como una coreografía de vueltas y brazadas que te toman por sorpresa, esta colección de diez cuentos de Maivo Suárez atrapan un juego de alto contraste, llevando al lector por un hilo fino que teje paisajes opuestos con una misma idea oscura: la institución urbana que se descompone. Utilizando herramientas estructurales como la tercera persona y el diálogo en prosa, la narración se sitúa desde ese aspecto transversal y doméstico de la vida, de las cosas pasando rápido, las discusiones tenidas a medias y los reportajes de siete minutos en la tele. Disocia de la experiencia íntima y a ratos tutea al lector, atravesando el texto de punta a punta con una impunidad que, sin embargo, no favorece a sus personajes.

Una cara de este libro se compone de imágenes surreales, objetos místicos, e historias desteñidas y tensas, como los recuerdos de infancia de “Isabel”, en “Una de hormigas”. Ahí, Isabel narra un recuerdo que sabe al suspenso gótico de Mariana Enríquez, o a los paisajes estériles de Selva Almada. En “Minotauro” las figuritas origami son pequeños amuletos hermosos que circulan en un departamento mal habitado y desagradable de imaginar. El secretismo de sus dobleces afirma un relato intensamente psicológico y lleno de frustración.

Por otro lado, la autora se ensaña en un destripe gore del sistema oficial, las instituciones que debieran hacerse cargo del perfil más crudo de la ciudad. El centro del relato en “Operación Alum” y“VDM” no es la historia desgarradora que se narra, sino el absurdo del entorno que la sostiene. ¿Quién cuenta esta historia, dónde y por qué? La soltura de lengua de las protagonistas asusta y sobrecoge, pues deja en evidencia el desamparo en el que viven otros, que no somos nosotros, afortunadamente. Y es ahí donde la autora se toma más tiempo en abrillantar y pulir esos detalles terrenales que parecieran ser el sostén de todas estas pobres almas. Ropa, viajes, accesorios de la vida mediocre que son, en este título, la ruta y la tumba de todo lo que lo habita.

En cualquier caso, el panorama es de algo que tambalea. A veces por la abulia del protagonista de Lo que no bailamos, y otras por el delirio otros en “Minotauro” o “La gorda”. Las capas de la realidad están ocultas para el personaje, mientras nosotros las vemos claramente. Como quien revela el truco de una estafa con orgullo, la narración se burla, y es imposible reír con ella. Y, en algún sentido, todos los personajes pagan, haciendo de estos cuentos un purgatorio de almas que aún no saben que han muerto. Como la dinámica urbana, que sigue alimentándose de nuestra sensibilidad, macerándola para ofrecerla luego envasada en una colonia de catálogo. La ciudad se retroalimenta de esta purga y Maivo, que conoce los interiores del drama sistémico desde el trabajo social, hace de todo ello literatura.

Delfina Harms García (Santiago, 1990) Diseñadora, artista gráfico y escritora. Autora de los libros de artista Cuentos Caninos (Atelier Merkai, Marsella, 2016) y Nosotras las Niñas (LarvaPress, Santiago, 2019). Ha publicado crónicas y relatos en medios digitales como Galio, Revista Desastre, La Panera, JOIA Magazine, Revista La Lengua, El Ciudadano, entre otros.

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