Imaginando realidades entre voces polifónicas disonantes

Constanza Bustos

Cristian Geisse: Los nortes que hay en el norte
Aparte, 2023. 112 páginas.
$11.000
Precio especial para miembros de LaKomunidad:$9.350

En Los nortes que hay en el norte de Cristian Geisse Navarro se desarrolla un fascinante juego entre el lector, el autor y el narrador, quienes en conjunto van tejiendo realidades entrelazadas y explorando la fina línea que separa la realidad de la ficción literaria. Se muestran distintos mundos paralelos que buscan confundir al lector, haciéndolo dudar entre lo que es verdad y lo que es mentira.

Desde un primer instante, en el prólogo escrito por su heterónimo Fernando Navarro Geisse, se nos dilucida la naturaleza extraña y mutante de esta obra: “Pero por lo menos es un libro raro. Y hay ciertas personas raras a las que les gusta leer estos libros raros. Qué bueno. Y este libro es raro porque es difícil decir qué es en realidad este libro”.

La clasificación, tal como se señala, es difícil. Se podría considerar como un ejercicio de ficción centrado en la constitución de un poemario, sin embargo, este género fluctúa a lo largo de toda la obra, emergiendo y desapareciendo de manera intermitente. Este se presenta a través de autores neo-apócrifos, que habitan un espacio limítrofe entre lo cierto y lo falso. Poetas como Jhony Paxi Ramírez, Miguel Tamblay o Lorenzo Alcayaga se mezclan con grandes nombres como Andrés Sabella y Mario Bahamonde, haciendo dudar de su veracidad a quién lee.

Sin apenas notarlo, nos sumergimos en estas antologías de poetas que solo encuentran existencia en la fantasía, donde cada uno de ellos exhibe un estilo, una idea y una cosmovisión única y personal. Es así como, de manera polifónica, se manifiestan las múltiples facetas de los nortes que hay en el norte. Estos se expresan también con relatos cortos, ensayos y críticas literarias, todos meticulosamente elaborados por los seudónimos del autor, o mejor dicho, como él mismo los denomina, “sus golems”.

Plasma un norte crudo y marginal que evidencia los diversos problemas identitarios de la región. Entre ellos, se destacan la condición fronteriza, la interacción con las comunidades aborígenes del altiplano, la presencia de las salitreras, las vastas pampas desérticas, el mestizaje étnico y la situación contemporánea del norte.

Voces singulares que reflejan una variada geografía. Desde diversas perspectivas, estas voces evolucionan compartiendo un lenguaje crudo, de tono desafiante e incluso irónico: “muerte a los cholos/ mueran los rotos/ Boloñesi y Ugarte se gastaban parejo/ y las madres chilenas/ tienen hijos del Perú”.

Existe un hilo conductor que cohesiona toda la obra: la voz de un narrador que se autodefine como un poeta frustrado. Este narrador habilidosamente entrelaza la trama, convirtiéndose en el elemento que guía la historia de manera más o menos coherente y que brinda al lector un anclaje seguro en medio de esta narrativa dislocada.

La burla hacia la poesía y la creación y destrucción de poetas es recurrente, añadiéndole capas de complejidad a la obra y desafiando a las convenciones literarias más estables “Hay algunos malditos que dicen que yo inventé al profesor Lamm. Yo, el creador de golems. Yo, el doctor Framkenstaine. Yo, el peor de todos. Pero me gusta pensar que hay gente que se confunde”.

La obra de Geisse resulta fascinante para aquel lector que busque trascender las convenciones de género y quiera aventurarse con un lenguaje experimental, el cual desdibuja los límites coherentes de una novela. Leer estas páginas es estar en un collage o en un fotomontaje poético, el cual desafía las normas mediante un juego de lenguaje original y desconcertante. Indudablemente, se trata de una experiencia literaria en donde se exploran terrenos creativos y desafiantes.

Constanza Bustos Sánchez (1988). Licenciada en Letras mención Lingüística y Magíster en Literatura en la Pontificia Universidad Católica. Ha escrito crítica literaria, cuentos, reseñas de música y arte para diferentes medios digitales. Actualmente se encuentra trabajando para medios publicitarios, desempeñándose como UX Writter para la agencia Viga Digital.

×