Santa Teresa de Jesús (Ávila, 1515-Alba de Tormes, 1582), aficionada a los versos, nunca se consideró poeta, aunque pasaran de mano en mano algunas estrofas de su autoría que tenían la misma impronta de las prosas que la hicieron tan importante para la Iglesia y para la literatura. El religioso e historiador Andrés de la Encarnación recopiló los versos de la santa que pudo encontrar en manuscritos resguardados por conventos (c. 1759); en ese trabajo se basaron las futuras ediciones, que variaron según los nuevos hallazgos y estudios teresianos. Aquí se publican esos pocos poemas suyos que se conservan, suficientes para reconocerla como una de las más preclaras expresiones de la poesía en castellano.
La autora:
Teresa Sánchez de Cepeda Dávila y Ahumada (Ávila, 1515-Alba de Tormes, 1582), escritora, doctora de la Iglesia católica, conocida también como Santa Teresa de Ávila, fue monja. Entre sus obras, que circularon copiadas en manuscritos y se publicaron póstumamente, se encuentran Camino de perfección (1583), Libro de la vida (1588), Las moradas (1588) y Libro de las fundaciones (1610).





