La muchacha de los ojos de oro
En este extraordinario ejercicio literario con el que nos deleita el autor de La comedia humana descubriremos algunos de sus más inolvidables personajes, con los que traza una metáfora, bella y precisa, sobre el hecho de amar y ser amado.
Trabajar es levantarme todas las noches a medianoche y escribir hasta las ocho, desayunar en un cuarto de hora, trabajar hasta las cinco, cenar, acostarme y repetir al día siguiente. (H. de Balzac)





