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Jappening sin ja: Libro del señor Zañartu revive los quiebres del programa de humor

Por Patricia Reyes / La Tercera / www.latercera.com

“Con Ja y sin Ja, mis archivos secretos”, escrito por el director de TV, es una mirada sobre su historia televisiva y donde aborda el rol del programa de humor en dictadura: “Fuimos utilizados y pasamos a ser tontos útiles”, dice en el texto. Gloria Benavides y Maitén Montenegro muestran distancia, Fernando Alarcón apoya las palabras, mientras Patricio Torres comenta: “Me llama la atención que lo diga hoy día”.


Luego de dos décadas intentando llevar su historia televisiva  a un libro, Eduardo Ravani observa con orgullo la repercusión que ha generado Con Ja y sin Ja, mis archivos secretos: memorias que ya se encuentran a la venta en librerías, y que han despertado numerosos comentarios, sobre todo por los pasajes relacionados a uno de sus proyectos más emblemáticos, el Jappening con Ja.

En el libro, Ravani hace un repaso de su carrera en la pantalla chica local que abarca seis décadas, lo que el mismo advierte, sirve además como un recuento histórico que coincide con los inicios de la televisión en Chile; los 50 años de TVN y los 41 del Jappening con Ja: el memorable espacio de humor que gestó en 1978 junto a Fernando Alarcón y el fallecido Jorge Pedreros. Una trama llena de talento y creatividad, pero también marcada por las polémicas y el famoso distanciamiento entre sus integrantes originales.

Hacia el final de sus memorias, el hombre de TV –detrás de otras importantes emisiones como el Festival de Viña-, hace sus reflexiones. Una de las más comentadas fue referirse al vínculo entre su exitoso programa cómico y la dictadura. “Fuimos utilizados y pasamos a ser tontos útiles, sin quererlo ni desearlo, porque nosotros tratamos de ser apaciguadores del dolor, de las penas compartidas y de la angustia permanente”, dice en el texto.

Para Fernando Alarcón, colega y amigo de la infancia de Ravani –y con quien en un inicio pensó escribir el libro-, éste intenta “dejar un testimonio, contar algunas verdades. (…) Estas historias que cuenta Ravani son vivenciales”. El actor y productor de TV -quien además escribió el prólogo del libro-, apoya los comentarios de su amigo, y analiza de paso la crítica más famosa que enfrentó el programa emitido por TVN. “A nosotros se nos trató como ‘el circo de Pinochet’, pero fue por este cáncer que tenemos en Chile que es el chaqueteo”, asegura. “Cuando el Japenning triunfó existía Sábado gigante, estaba el Festival de viña, había Teletón. Me llama la atención de que digan que el Jappening era el circo y los demás no”, continúa. Para el actor detrás del personaje de Canitrot, la razón de ese recelo contra ellos es clara: “Hay gente que no soportó un éxito tan rotundo de cinco personas”.

Ese grupo de artistas estaba integrado por los tres amigos, más las actrices y cantantes Gloria Benavides y Maitén Montenegro. La primera toma este lanzamiento literario de Ravani con distancia. Consultada por La Tercera PM, dice desconocer el detalle de lo que se cuenta en el libro, y sobre la declaración de su ex compañero respecto a la dictadura, es clara: “No tengo opinión”. Para la artista que dio vida a Gertrudis, el que Ravani haya escrito sus memorias “es problema de él. Yo nunca más he visto a Eduardo Ravani”. Y añade: “solo en momentos emotivos, como la despedida de un ser querido, ahí estoy siempre con ellos (Ravani y Alarcón), pero no tenemos relación de amistad”.

Benavides aclara además que en la actualidad solo mantiene contacto con Montenegro, Patricio Torres –que llegó al Jappening en los 80-, y Gladys del Río, viuda de Pedreros y también parte del elenco que pasó por espacio humorístico.

Montenegro, por su lado, prefiere desmarcarse de este debate. “No lo he leído (el libro), por eso no estoy haciendo ningún comentario sobre él”, dice a este medio.

Torres, en tanto, sí tuvo palabras para este análisis de Ravani respecto al papel que jugó el Jappening tras el golpe militar. “Me llama la atención que lo diga hoy día”, advierte. Pero cree conocer sus razones. “En aquellos tiempos no se podía decir nada”, comenta el artista detrás de populares personajes del Jappening como Peñita y Eglantina Morrison. El actor continúa: “No es mentira para nadie que sentíamos de alguna u otra manera  ser utilizados por el medio, por el momento. Estar en Televisión Nacional y generando producciones para Televisión Nacional dado que era un canal de gobierno”.

Desde el círculo de Jorge Pedreros, Claudio Piulats, quien fuera yerno del fallecido artista y parte del equipo del programa en una época, baja el perfil de la publicación. Pues si bien la familia ha sido muy crítica frente a otros episodios que involucran al Jappening, como cuando Ravani, Alarcón y Marilú Cuevas realizaron un show en vivo inspirado en el programa, Piulats dice que esto es diferente. “No sentimos que esta vez sea así, creemos que esto tiene que ver más con la historia de Eduardo”. Y explica: “Nosotros nos hemos preocupado de resguardar su legado, de mantener su obra con los años, esa ha sido la postura de la familia”.

Entrevistado por La Tercera, Ravani recalca que todo lo que ha escrito es tan verídico como personal. “Estoy contando una verdad que es mía, mi historia, mis vivencias”, dice. Y sobre el primer impacto que ha generado, añade: “Qué bueno que sea tema porque me da la posibilidad de que más gente lo lea”.

¿Reflexión tardía?

“Muchos años estuve enrabiado”, dice respecto al escenario que le tocó vivir en plena dictadura, y las críticas a su programa. “Decía ‘no puede ser tan injusto que algunos piensen esto cuando yo tuve que compartir con mucha gente de izquierda, el mismo Jappening era un abanico de personas de distintas ideológicas: éramos demócrata cristianos, comunistas, del MIR y adherentes a Pinochet, había de todo”, asegura a La tercera, tal como enfatiza en el libro.

“Cuando estaba escribiendo el libro dije, ‘tiene que haber una razón por la que la gente de izquierda dice que fuimos vendidos’”, continúa, lo que lo incentivó a concluir sus memorias con un análisis.

Hay quienes dicen que estas reflexiones pueden ser tardías. ¿Qué piensa al respecto?

Yo siempre lo dije, lo que pasa es que nunca lo escribí. Tuve muchas entrevistas donde dije lo mismo. Quizás lo único que no dije fue lo último… Bueno, será así. Hay gente que opina eso y qué culpa tengo yo que opine eso, aunque yo tenga una idea muy distinta, porque siempre quise la democracia y tuve que convivir con mucha gente que no pensaba igual que yo. Entonces esto lo dije muchas veces, en muchas entrevistas, donde decíamos que era injusto este juicio que hacían algunos, que son pocos, pero son, existen.

Lo que más ha generado comentarios es su reflexión sobre haberse sentido “utilizado por la dictadura”…

Lo que pasa es que esa reflexión la hago después del tiempo, cuando ya maduré esta idea. A lo mejor eso pensaron los del régimen, dijeron ‘le hace bien a este país, que se rían’. Lo más probable es que fuera la intención malévola  que pudieron haber tenido, pero nuestro mensaje era de optimismo, de esperanza. Por eso digo que quizás hubo gente que lo hizo con esa intención, pero nosotros teníamos otra. (…) Es lo mismo que podía tildarse de vendidos a Sábado Gigante, a Cachureos, a Illapu, a Pamela Jiles, a Pato Bañados, que también participaron del régimen y usaron provisionalmente el canal con el cual trabajaban. Lo que pasa es que nosotros éramos efectivos, dábamos alegría a un pueblo triste, amargado, que quería que llegara el Jappening.

 

 

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